Mirando al abismo


Durante el último mes hemos asistido perplejos a la evolución de la crisis de deuda de los países periféricos y como los mercados ya no dan credibilidad a los miembros de la zona euro. Los últimos acontecimientos han dejado claro que el desenlace de la crisis es impredecible y pocas  opciones se pueden descartar, el contagio a Italia, el tercer mercado de deuda pública a nivel mundial, coloca a Europa en un punto sin retorno, en  el que debe optar por una decisión definitiva. Pocas personas podían pensar que se llegara a este punto, el euro está en juego.

Cuando Gran Bretaña abandono el patrón oro en 1931, era algo más que renunciar a un sistema de gestión monetario, era reconocer que ya no eran un imperio. Hoy no solo está en juego el euro, está en juego el modelo, está en juego el Estado del Bienestar.  Europa tiene que dar respuesta a un mundo más globalizado, tiene que competir con países que no dan la misma  prioridad al Estado del Bienestar, cuyos productos son más competitivos ya que no arrastran el coste de mantener un sistema  cada día más costoso y con una población cada vez más envejecida, un modelo que se ha mantenido los últimos años gracias al aumento del gasto público.(ver Mapa Interactivo de la Deuda Pública).

Europa debe cambiar su modelo, ya no puede continuar emitiendo deuda publica para tapar el problema. Como todos los cambios, nunca llegan en buen momento, y la clase política europea no está preparada para decidir el rumbo, un rumbo que marcara los nuevos  límites del estado de bienestar en Europa. Las posiciones de los países miembros están cada vez más encontradas y en algunos casos están ofreciendo una imagen, a la opinión pública de sus países, de víctimas, lo que está generando un rechazo de sus ciudadanos al modelo de Europa.

La opinión pública alemana cree que los países con problemas como Grecia, Portugal o España han vivido una década de despilfarro en donde el fácil y barato acceso a la financiación les ha permitido crecer a base del consumo y del gasto público y que no han hecho las reformas necesarias que exigía la Unión Europea. Incluso han manipulado sus cuentas engañando a Europa (ver Grecia vuelve al borde del abismo). Por otra parte, la opinión pública de los países con problemas echa la culpa a Alemania, la acusa de intervencionismo, de quebrantar la soberanía, de exigir unas políticas de austeridad que hunden más la economía de estos países.  Estos mensajes están calando en los ciudadanos y pone en peligro futuras consultas populares sobre Europa y generan una crispación que puede desembocar en una ruptura social de Europa.

Sin embargo, todavía hay tiempo, sin tener en cuenta la lucha entre las clases políticas, Europa como bloque esta menos endeudado que EEUU y presenta un menor déficit público, por lo tanto, todavía tiene capacidad de maniobra para detener esta crisis.

Alemania está jugando a un juego peligroso, sabe que tiene que salvar a los países con problemas, pero está intentando aprovechar la presión de los mercados para exigir las reformas que en el pasado no había logrado. Tampoco puede permitirse el lujo de abandonar el euro. Si actualmente estuviera el marco alemán se hubiese convertido en una divisa refugio, que hubiera destruido sus exportaciones y al igual que Suiza se hubiese visto obligado a intervenirla. Sin embargo sí que podría ser factible echar a Grecia.

Cada día existen menos alternativas, El pasado 27 de Octubre todo parecía indicar que Europa había logrado salir de la confusión interna en la que se encontraba y había alcanzado un acuerdo, que aunque dejaba muchas preguntas en el aire, sin duda era una gran noticia. Sin embargo, no hubo tiempo ni para cuestionar el nuevo plan, ya que el anuncio de referéndum de Grecia supuso un nuevo giro, que quebró toda credibilidad sobre Europa.

El mercado ya no se cree más pactos ni acuerdos, está pidiendo que el BCE imprima dinero y lo haga de inmediato. Si comprobamos el crecimiento del balance de la FED o del Banco de Inglaterra, al BCE todavía le queda mucho recorrido para alcanzar esos niveles, por lo que podría imprimir dinero nuevo y destinarlo a la compra de deuda pública, lo que sin duda sería un empujón para solucionar esta crisis. Sin embargo podría traer como efecto secundario unas altas tasas de inflación, algo que generaciones pasadas en Europa ya experimentaron y que en concreto Alemania no quiere revivir.



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Publicado en by Thelosteconomist Categoría Conceptos Clave

3 Responses to Mirando al abismo

  1. CRISTINA

    Muy buen artículo.
    Les mando mi artículo de hoy al respecto por si les resulta de interés.
    http://blog.cdelrio.com/2011/11/punto-de-riscarno

    Un saludo

    Cristina

  2. The lost economist

    Muchas Gracias Cristina! tu post tambien me ha parecido muy interesante, la verdad es que los datos asustan.

  3. Oscar Lorca

    Hola, mando el mio. Coincidimos, parece…
    http://www.elforro.com/politica-economia-y-social

comentarios

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