Grecia vuelve al borde del abismo.



Grecia vuelve a estar en el punto de mira de los mercados financieros, devolviendo a los titulares la crisis de los países periféricos en Europa. Tan solo un año después del rescate de 110.000 millones de euros, se vuelve a hablar de una hipotética salida de Grecia del euro, de una reestructuración de su deuda o de ampliar las ayudas de la Unión Europea. Desde el seno de la unión, cada vez son más las voces que se preguntan si el seguir prestando dinero a Grecia va a solucionar el problema o lo va a hacer más grande y si las medidas de ajuste exigidas han perjudicado a su economía.

Para comprender la crítica situación en la que se encuentra Grecia habría que remontarse a mucho antes de la crisis. Entre 2001 y 2007, el gobierno griego reportó un déficit público de un 5% de media anual. Esto quiere decir que durante muchos años, Grecia gastaba más de lo que ingresaba y debía acudir al mercado a financiarse para cubrir sus gastos, lo que implicaba un aumento permanente de la deuda pública y un mayor gasto destinado a pagar los intereses de la deuda. Durante ese mismo periodo la economía helena creció por encima de la media de la zona euro, sin embargo nunca logro cubrir ese déficit, de tal forma que en ese periodo el gasto público creció un 87%, mientras que los ingresos sólo un 31%. En 2004, el gasto de la administración pública sobre el total de gasto fue mayor que cualquier otro miembro de la OCDE y en 2009 el gasto público representaba el 50% del PIB griego.

Recapitulando, la década anterior a la crisis y desde la incorporación de Grecia al euro, su economía experimento un importante crecimiento económico, gracias al consumo privado y a la inversión pública, en ambos casos alimentados por un fácil acceso a financiación a un coste muy bajo.

Si Grecia no se hubiese incorporado al euro, no hubiese tenido una acceso tan fácil a la financiación y mucho menos al coste tan bajo a la que la obtenía, ya que estaba respaldado por todos los miembros de la zona euro. Sin embargo, al formar parte de la moneda única también tenía unas obligaciones, como cumplir el pacto de estabilidad y crecimiento, que consistía en no sobrepasar un déficit presupuestario del 3% y que su deuda no sobrepasara el 60% del PIB. Pues bien, Grecia violó los límites de déficit todos los años desde el 2000, sin recibir sanción alguna, salvo llamadas de atención para que llevara a cabo reformas.

Por lo tanto, antes de la crisis, la economía helena ya había entrado en un peligroso círculo vicioso, permitido en parte por la Unión Europea, que debería haber puesto límites antes. La crisis provocó que estos problemas se agravasen. Inicialmente causó una importante caída en los ingresos de las arcas públicas, mientras que los gastos siguieron creciendo, lo que llevo el déficit público a niveles insostenibles. Por si no fuera poco, el gobierno intento ocultar estas cifras y en 2009 se conoció que el déficit era el doble de lo que se pensaba alcanzando el 12,7% del PIB. Esto produjo una gran desconfianza de los inversores, que junto a los problemas de liquidez de los mercados provoco que Grecia tuviese dificultades para lograr la financiación necesaria para cubrir sus gastos y hacer frente a los vencimientos de su deuda. Estos factores fueron los que condujeron a Grecia a solicitar ayuda a diferentes países europeos y al FMI. El rescate consistía en una bombona de oxigeno para que Grecia tuviese el tiempo suficiente para reducir el déficit y los niveles de deuda pública alcanzados. Para ello Grecia debía de lograr reducir el gasto público a una cifra igual o inferior a sus ingresos, una vez logrado podría volver a los mercados internacionales a financiarse sin ayuda de la Unión Europea.

Grecia aceptó las condiciones del plan y se puso a ejecutarlo, logrando realizar uno de los mayores ajustes fiscales de la historia de los países de la OCDE, un 7,7% del PIB en 2010, y se estima en 9,7% del PIB para 2011.

Por el lado de los gastos, ha realizado una reforma de pensiones, que era de las más generosas de la Unión Europea, que supondrá una reducción del gasto en pensiones del 20%, aumentando la edad de jubilación (65 años ambos sexos), congelando las pensiones, penalizando las prejubilaciones, calculando las pensiones sobre la base de cotización media de los trabajadores durante su carrera, en lugar de sólo los últimos cinco años. Aunque los mayores ajustes se han centrado en la administración pública, han reducido un 15% el salario a los funcionarios, han congelado la contratación en 2010 y a partir de 2011 sólo se podrá contratar a un funcionario por cada 5 que se jubilen y se reduce un 30% el gasto en salarios adicionales del sector público (se elimina una paga extra). También están realizando un importante esfuerzo para reducir el tamaño del sector público que equivale a la mitad de la economía Griega. Esto implica la reducción de los niveles de las autoridades administrativas locales de cinco a tres, reducción el número de ayuntamientos de 1.034 a 370, y la reducción de entidades de derecho público formadas por autoridades locales de 6.000 a 2.000.

Por el lado de los ingresos, se están llevando a cabo importantes reformas en diferentes impuestos, se ha elevado al IVA hasta el 21%, han aumentado impuestos sobre el tabaco, alcohol y gasolina.

Aparentemente el plan de ajuste se está realizando correctamente (aunque en los últimos meses parece que se está produciendo un leve aumento de los gastos). Sin embargo, no todos los efectos están siendo los esperados: el deterioro económico está siendo mucho peor de lo esperado y los niveles de deuda sobre el PIB alcanzarán el 130% en 2011, situándose como el segundo país más endeudado de la OCDE.

El modelo de crecimiento griego de la última década se ha sustentado en gran medida por la inversión pública que representa el 50% del PIB, sin embargo, al reducir el sector público y no existir otro motor de crecimiento, la economía, que sufre una importante falta de competitividad, se ha hundido y Grecia se encuentra de nuevo en una encrucijada, disminuir la deuda pública más de lo que lo está haciendo la economía o lograr que está crezca y disminuir así los niveles de endeudamiento.

Una de las posibles estrategias que podría adoptar Grecia es forzar su salida del euro, devaluar la nueva divisa, creando así una economía más competitiva y realizar una reestructuración de la deuda, que debería incluir una quita, logrando reducir los niveles de endeudamiento, aunque las consecuencias de adoptar esta estrategias serían imprevisibles.

Otra de las alternativas es que reciba una nueva bombona de oxigeno de la UE y del FMI de unos 30.000 millones de euros, para evitar que acuda a un mercado que todavía no confía en su recuperación. Durante este periodo debería realizar un importante programa de privatizaciones que le permitiese reducir el tamaño de la administración, reducir gasto público y recaudar fondos para reducir la deuda, además de lograr nuevos inversores que inyecten capital en estas compañías potenciando la recuperación económica.

Habrá que esperar a la reunión del ECOFIN el próximo 16 de mayo para ver que decide la Unión Europea y si a Grecia se le da una nueva oportunidad.



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Publicado en by Thelosteconomist Categoría Conceptos Clave

2 Responses to Grecia vuelve al borde del abismo.

  1. Fernando

    Muy interesante el análisis, muchas veces nos olvidamos de como hemos llegado hasta aquí y cuales han sido las causas, quiza si la Unión Europea hubiese hecho su trabajo, no estariamos donde estamos.

  2. Tales de Mileto

    Estoy de acuerdo con Fernando, muy interesante!! Me ha impresionado el número de ayintamientos que van a desaparecer, impresionante!!!